
El inicio del tenis oficial en la cuarta edición de los Juegos Suramericanos ha dejado sensaciones sumamente positivas y un profundo agradecimiento en las delegaciones internacionales. Mikel Pérez, representante de la Federación Venezolana de Tenis, compartió sus impresiones sobre la llegada a tierras panameñas y el increíble trabajo logístico del evento.
Uno de los puntos en los que el representante hizo mayor hincapié conversondolo incluso con el Miguel Ordoñéz, Director de PANDEPORTES, fue en el descomunal esfuerzo humano para habilitar las canchas de la Federación Panameña de Tenis en el complejo Fred Maduro donde llegó a las instalaciones tres días antes con el objetivo de adaptarse y evaluar las condiciones del lugar, el reacondicionamiento del sitio era un reto sumamente fuerte y que llegó a dudar de que se lograra finalizar a tiempo. No obstante, se presenció un impresionante operativo de trabajo ininterrumpido de 24 horas durante el fin de semana.
Más allá de las canchas, Pérez destacó el valor agregado brindado por la organización para que los países se sientan sumamente cómodos y conformes sobretodo para los atletas, aunque el clima es un factor que no se puede controlar, se garantizó hidratación en cada cancha, mesas de recuperación y un equipo de fisioterapeutas disponible para todas las naciones , destacando también la labor de los voluntarios, parte fundamental para el desarrollo de estos juegos en Panamá.
Pérez confesó sentirse profundamente honrado y bendecido de estar nuevamente en Panamá tras 12 años de ausencia. «El cambio es increíble», afirmó el directivo, quien además calificó a la ciudad como una metrópolis y destacó la calidez humana de los panameños, así como la inmensa amabilidad demostrada por el comité organizador.
Para cerrar, el directivo aplaudió la inauguración del evento, donde una jugadora panameña (Isbaella Leurck) tuvo el honor de estrenar la cancha principal enfrentándose a una jugadora venezolana (Sabrina Balderrama) ubicada en el top 100 del mundo. Destacó lo invaluable que resulta para cualquier atleta poder competir en su propio país, rodeada de su familia, su federación y sus amigos.






















